NO HAY REVOLUCIONES TEMPRANAS..... CRECEN DESDE EL PIE!

viernes, 25 de marzo de 2011


A 9 años de la masacre que se llevó a Darío y Maxi.

 

La estación Avellaneda fue el escenario donde se ejecutó un nuevo acto genocida por parte del brazo armado de la clase dominante. Kosteki y Santillán eran los hombres del pueblo que dejaron su vida en la lucha cotidiana en las barriadas. Su asesinato no fue casual, como dijimos alguna vez en esta revista: la vida es el precio que paga el pueblo por sus ideas y acciones, frente a una minoría que intentará, como siempre, aplastar cualquier expresión popular ajena a sus intereses.

Pese a los falsos antagonismos entre el oficialismo y la oposición, ambos fueron cómplices en la masacre de los compañeros, ambos son parte y fieles representantes de la patronal que nos explota, hambrea y reprime para garantizar sus beneficios. Ambos forman parte de la argentina de los derechos humanos que criminaliza la protesta, demoniza la juventud y persigue a los que luchamos.

¿Hasta cuando la clase trabajadora pagará con la vida el derecho de una vida digna?

Hoy como hace 9 años la lucha sigue siendo la misma. La necesidad de organizarnos para enfrentar las injusticias, para arrancar nuevas conquistas, para forjar a nuestra clase en la tarea cotidiana que construirá, al calor de las luchas, nuestra herramienta de organización para derribar de una vez y para siempre este injusto sistema. Porque lo único que, como trabajadores, nos hace fuerte es nuestra organización, porque la clase dominante y SU Estado buscarán reprimir, encarcelar y matar a quienes nos opongamos a esta falsa democracia: de nada debemos depender sino de nosotros mismos.

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