Campaña electoral: Cuando a la política se la vacía de
contenido.
Hace tiempo que venimos recibiendo abundante
propaganda sobre el auge de la política, la discusión y la militancia. Sin
embargo en el contexto de los actuales comicios la realidad supera la ficción y
es la política la que esta en desprestigio.
Asistimos a una campaña sin política, donde lo que
reina es la propaganda, el marketing y las chicanas. Consignas vacías de
contenido propias de propagandas de consumo llenan y llenan los espacios
publicitarios. Gobernar bien, sos
bienvenido, con vos, se puede, confío en vos y tantos otros enunciados que
son armados por los arquitectos del marketing que trabajan para tratar de dar
forma a un postulante.
Lejos quedaron los políticos que, mas allá de su
ingrata trayectoria, construyeron la misma en la militancia política. Lo que
hoy reina son personajes sacados de la galera, actores que tengan un mínimo de
ascendencia en la sociedad para mostrarlos como caras de “lo nuevo”, “lo
honesto”, “lo eficiente” o “el recambio”. Allí están a la pesca los partidos
burgueses y sus representados para legitimar y condimentar un nuevo sapo que se
le quiere hacer tragar al pueblo trabajador en estos nuevos comicios.
Solo de esta manera se pueden entender las
limitaciones, la debilidad desde donde tratan de mostrarse fuertes y solventes
las distintas propuestas. Cómo Carrio puede tener el eco en los medios que
tiene con la bajísima intención de voto, sino fuese por su inquebrantable
ligazón con el grupo Clarín. Cómo Macri, pese a estar procesado por actividades
ilegales, haber demostrado tener una nula intención de desarrollo de los
servicios públicos con sub. ejecución del presupuesto en salud, vivienda y
educación, se muestra como la nueva cara de la eficiencia política. El armado
de alianzas espurias como la del radicalismo con el narcotraficante de De
Narváez, o las limitaciones del propio Pino en la conformación de un frente
progresista que logre arrancar alguna simpatía en el electorado.
La oposición mantiene una terrible debilidad que se
busca esconder con argumentos poco convincentes, pero que son potenciados por
las propias debilidades del kirchnerismo que empieza a dar algunas ventajas
importantes.
El caso de las elecciones porteñas es un buen ejemplo.
Debemos contextualizar este análisis teniendo en cuenta en primera instancia el
alto porcentaje de electores que no participaron en la votación, que votaron en
blanco, impugnaron o cedieron su voto “bronca” a una fuerza marginal.
El autismo kirchnerista apostó sus cañones al PRO y la
semana siguiente el conjunto de medios de comunicación afines salieron a hablar
sobre la actitud conservadora de los votantes porteños, utilizando la carta de
Fito Páez, supuesto vecino de la ciudad, como bastión de su discurso. Situación
que muestra su debilidad en el armado y organización de su construcción
política en la Ciudad. Utilizar
a un músico como Páez como vanguardia intelectual de su discurso es tratar de
pinchar en la coyuntura con un cuchillo de palo eludiendo autocríticas a sus
propias limitaciones. La realidad demostró que en las internas kirchneristas
primaron las mezquindades del conjunto de las organizaciones que militan el
frente. Quedó claro, también, que es La Campora quien maneja la batuta en la interna, y
que sus “representantes” universitarios en los barrios carecen de inserción
real, de trabajo serio y de reconocimiento político en las comunas.
Consecuentemente esto llevó a una inevitable derrota. Misma suerte corrió el
armado de los postulantes al ejecutivo de la Capital Federal , no fue su
labor en la ciudad, su inserción en las comunas, su trabajo constituido en el
tiempo lo que determino sus postulaciones, su maduración para encabezar las
listas, sino el sondeo de las encuestadoras que definieron que la formula
Filmus-Tomada sumaba más votos que con Bodou. Esto a la población, que aun cree
en el voto, le pesa y le pesó.
La verticalidad con las que se toman decisiones en el
kirchnerismo muestra que tán reducido es el núcleo de mando. Pero lo peor es
que deja en evidencia la falta de pensamiento crítico, el culto a la
personalidad y el juego a los sectores más conservadores que pertenecen al
frente kirchnerista en el seno de las organizaciones que se reivindican
progresistas o hasta revolucionarias. Son estas organizaciones las que le están
haciendo el caldo gordo a la burguesía. Son estas organizaciones las que con su
obsecuencia y limitaciones políticas favorecen la concentración de capital, la
contaminación del país, los feudos en las distintas provincias, el pago de la
deuda externa, el trabajo esclavo/precarizado, etc.
Hoy es difícil definir quienes son los representantes
de este autodenominado gobierno “nacional y popular”, ya que ninguno pasa el
archivo, todos tienen sus manos manchadas por la corrupción, la represión y la
entrega a los grandes capitales. Como decíamos en el número anterior todos
tienen un pasado poco nacional, poco popular, y en algunos casos hasta poco
peronista. Misma suerte corre el compañero de formula de Cristina, Amado Bodou,
conocido por su militancia liberal en la UceDE con los Alzogaray, su riguroso pago a las
bancas internacionales, como actual ministro de economía, junto con los
suculentos subsidios a las multinacionales que operan en el país con la plata
de los jubilados, y su intachable relación con el establishment financiero
internacional. Sin embargo seguimos padeciendo la mentira de que si no apoyamos
este gobierno reforzamos la posición de lo viejo, lo liberal, lo empresario.
Nada de eso es verdad.
Por último, no podemos negar la evidente vocación de
poder que tiene Cristina Fernández, como la que tenia Néstor Kirchner, pero
esta vocación no es sinónimo de saber construir poder, y es aquí donde esta, al
menos hoy, su talón de Aquiles.
Lamentablemente debemos reconocer que desde el campo
popular se opera, en líneas generales o al menos desde lo visible, del mismo
modo que construye la burguesía. No se trabaja en función de una lógica de
acumulación de fuerzas, de representar los intereses reales de la clase
trabajadora siendo parte de esta y, consecuentemente, reconocido por las masas
formando parte de una alternativa real de construcción opuesta a nuestros
enemigos de clase. De esta manera se favorece y refuerza la lógica de contenido
de nuestro enemigo por la ausencia real de nuestros compañeros en el seno de
las organizaciones de masas.
Por esto que consideramos que las elecciones
porteñas fueron un claro ejemplo de la apelación conservadora del electorado
que prefirió optar por lo conocido a la rosca interminable de los personajes
que están lejos de representar sus necesidades.
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