Caso
Shoklender: Cuando el resoplo de la
izquierda aviva el fuego de la derecha.
En el actual contexto político y, si nos retrotraemos
en el tiempo, en los últimos años vemos como el agite realizado desde sectores
de la izquierda es capitalizado por los sectores más reaccionarios y
detestables de nuestra sociedad.
Así como lo analizábamos en el número anterior
respecto a la manifestación de situaciones “revolucionaras” varias en el medio oriente,
en el plano local el oportunismo de algunas organizaciones, ayudado también por
la falta de claridad política que aun atraviesa amplios sectores de nuestro
pueblo, no hacen más que fortalecer la confusión colectiva. Veamos…
A río revuelto ganancia de pescadores dice el dicho,
ya para 2001 algunos se animaron a catalogar de situación pre-revolucionaria lo
que en realidad fue un levantamiento protagonizado por los sectores más
titubeantes de nuestra sociedad: la pequeño burguesía. Supieron subirse en el
furgón de cola del tren de la clase media que, ayudado por una gran masa de
argentinos que venían de años de hambre, miseria y exclusión pusieron su cuerpo
en las jornadas de lucha del 19 y 20 de diciembre. Como baja la espuma del agua
hirviendo, la efervescencia de las capas medias fue lentamente canalizada, el
“que se vayan todos” no pudo ser capitalizado por la clase trabajadora, y la
recomposición capitalista en la argentina siguió su curso hasta nuestros días
ya que las condiciones subjetivas y objetivas no estaban aun maduras para la
revolución aquél verano en el llamado argentinazo.
Años más tarde, también una noche de verano,
la ciudad de Buenos Aires corto el sueño tras la tragedia de los 194 muertos de
Cromagnon. Los cruces al jefe de Gobierno, Aníbal Ibarra, fueron de todos
lados. Se lo corrió por izquierda pero también por derecha, la culpabilidad en
este hecho, pero también la demostración de todo un entramado de corrupción,
negligencia e inoperancia salio a la luz rápidamente. La cabeza de Ibarra fue
una consigna unánime, pero la salida de este personaje fue acumulada por lo más
rancio de la representatividad burguesa: el PRO. La incapacidad de las
organizaciones del campo popular de saber leer la coyuntura, sumado a la
imposibilidad de ofrecer una opción política para los sectores trabajadores de
la ciudad generó 6 años siguientes de cambio para que nada cambie.
Hoy la coyuntura es distinta, el caso
Shoklender esta en todos los medios. Esta fuera de discusión la alianza entre
sectores de las Madres de Plaza de Mayo y el kirchnerismo, como así también
esta claro que esta causa es agitada fuertemente por ciertos sectores
empresariales enemistados al gobierno nacional. Ahora, ¿en que posición debemos
ubicarnos quienes defendemos los intereses de la clase?, ¿hacia donde apuntan
realmente los cañones de la
Sociedad Rural Argentina, el grupo Clarín, etc.? Creemos que
es importante el análisis dialéctico, dejar de lado el oportunismo y el
análisis basado en los personajes involucrados en el tema, para ver bien bajo
la lupa el trasfondo de la cuestión. En caso contrario lo único que hacemos es
aportar a la confusión colectiva una vez mas, aportando a la acumulación
política de la patronal y sus representantes.
Desde el PRIS sostenemos que mas allá de los
intereses, del uso irregular de los fondos públicos, de la relación de
Shoklender con Hebe, y de esta ultima con el gobierno, ni las madres ni su
causa de lucha empiezan y termina en Bonafini. El hecho de que hoy se ponga en
discusión la integridad moral de las madres, el uso de los fondos, el caso de
corrupción, etc. tiene una clara intencionalidad política de la que Shoklender
y la dirección de la
Fundación Madres de Plaza de Mayo son actores secundarios del
fin estratégico del ataque. La lucha sostenida por las madres desde el seno de
la última dictadura militar, es genuina, legítima y justa como la de sus hijos:
combatientes revolucionarios contra un sistema de explotación y muerte. El
hecho de que hayan mantenido su lucha a lo largo de las décadas, que en el día
de hoy sean reconocidas nacional e intencionalmente, que lo vivido en la década
del 70 y las atrocidades cometidas por la burguesía nacional e internacional en
acción conjunta con las fuerzas armadas sea de publico conocimiento, etc. son
sapos que los enemigos del pueblo no quieren tragarse más. El hecho de
corrupción es la escusa perfecta para salirle al cruce y lograr desprestigiar
la memoria, la verdad y la justicia. Por este motivo, es que más allá de los
nombres de esta escena, lo que tenemos que analizar es cual es la
intencionalidad política que trama la derecha. No debemos caer en el
oportunismo, no podemos hacer el caldo gordo a la patronal y debemos defender
los intereses populares, su memoria, y presentar batalla, una vez más, frente a
los atropellos ideológicos de nuestros enemigos de clase.
Por ultimo ponemos nuestra autocrítica que
corresponde como miembros del campo popular, por nuestra falta de inserción y
política de masas que, consecuentemente, generó el abandono de todas las organizaciones
populares, entre ellas las de derechos humanos, que encontraron cobijo en el
aparato estatal burgués.
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