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lunes, 2 de enero de 2012

Despues de las elecciones nacionales

Como todos sabemos el escenario político local fue atravesado de lado a lado por las elecciones ejecutivas y legislativas en todo el territorio. La disputa por cargos públicos fue importante, aunque a grandes rasgos no fueron muchas las sorpresas.

Luego del estallido de la crisis internacional del 2009, que apretó las tuercas de la economía local, algunos creímos que la capacidad de gestión del kirchnerismo comenzaba a mellarse, y por esto que algunos actores que se mostraban como el recambio tomarían mas fuerza agudizando la situación de crisis financiera hacia una de carácter político e institucional que favorecería este enroque administrativo. Sin embargo, la administración liderada en ese momento por Néstor Kirchner, junto con un amplio arco de alianzas, mostró audacia para paliar la situación y reciclarse manteniendo y, en muchos casos, aumentando el consenso popular. Ejemplo de esto fue la activación del plan REPRO que garantizó la estabilidad laboral en gran cantidad de fábricas, evitando los esperados despidos masivos con que las empresas amenazaban para mantener su tasa de ganancia. El gobierno subvencionó parte de los salarios de los obreros y con esto negoció los puestos de trabajo en distintas empresas, acción que hecho por tierra cualquier situación de descontento masivo que atentara contra la estabilidad gubernamental. En este marco de recomposición del kirchnerismo hay varios motivos que sustenta esta realidad, por un lado la capacidad de negociación para mantener cierta estabilidad que aquiete el animo del pueblo, como antes mencionamos, por otra parte la construcción de una oposición funcional a sus intereses que garantice y contraste sus aspiraciones ubicándolos en la subjetividad popular como lo progresista, desarrollista y demás adjetivos calificativos frente a lo viejo, lo liberal, lo monopólico. A esto se le suma que el mercado regional en general y argentino en particular viene sacando provecho de una crisis estructural del capitalismo que tiene ciertas particularidades pocas veces vistas, pero sencillas de resaltar, en el marco de salvar la sagrada tasa de ganancia del empresariado financiero internacional. Es decir, mientras las casas matrices en los mercados centrales cierran, en mercados periféricos como el argentino aumentan su producción, emplean mayor mano de obra e invierten en infraestructura. Proceso acompañado de cerca por el aparato estatal que garantizó las inversiones en infraestructura necesarias para implementar un proceso de sustitución de importaciones, por esto las obras en rutas, puertos, en materia energética, comunicación etc. Como venimos sosteniendo este es un gobierno que responde a los intereses del capital industrial sin desatender, negociar y, más allá de la retórica progresista, respetar los negocios del capital financiero especulativo radicado en el mundo bancario y agropecuario[1].

Luego del año electoral vemos que en el reparto de la administración estatal, la gran mayoría de las gobernaciones son afines al ejecutivo nacional, sin embargo no se puede decir que son propios del kirchnerismo. El arco de alianzas hecho a lo largo y ancho del país es de lo más heterogéneo y en cierta medida genera cierta volatilidad frente a un panorama económicamente inestable producto de la ya nombrada crisis financiera internacional. El panorama, al menos para los próximos 2 años, puede verse de dos maneras, o bien el kirchnerismo aumento su fuerza o bien la oposición esta muy debilitada lo que consecuentemente fortalece al ejecutivo nacional. El caso de la UCR o la Coalición Cívica son ejemplificadores, la primera fuerza en el congreso pero también en la dirección de las provincias ganando sólo en Corrientes. El caso de Lilita Carrió muestra como una fuerza que tenia cierto arraigo, sobre todo en las capas medias del pueblo, puede dilapidar su potencial y perder fuerza en tan solo un par de años, cambiando su anterior discurso “progre” por el de la derecha católica. En los próximos años el kirchnerismo gozará de una gran fuerza legislativa que le permitirá tener quórum propio, algo que inquieta mucho a la oposición, algo que inquieta justamente al otro sector de la burguesía en pugna en la argentina. Por esto que la lucha mediática por ganar la subjetividad del pueblo cobra gran importancia, y lo viene haciendo, la disputa por los medios de comunicación no es una disputa de intereses del pueblo contra intereses monopólicos sino un enfrentamiento por ganar la subjetividad y voluntad popular.

Como dijimos más arriba no hubo grandes sorpresas en los comicios, la lógica del mal menor opero en casi todas la elecciones y el voto conservador, votar para que casi nada cambie, se hizo presente en el electorado, y en esto tiene que ver mucho el termómetro económico antes mencionado.

El campo popular.

Néstor Kirchner fue un dirigente con una gran ambición de poder, saber construirlo, generar los mecanismos para ello y administrar desde esa posición fue un arte que caracterizó su política tanto nacional como regional. Fue así que al asumir la presidencia entendió cual era la situación política post 2001 y en función de eso generar una política de acumulación propia, allí es donde encontramos el espacio compartido con los movimientos político-sociales que marcaban la agenda de las necesidades populares inmediatas a resolver. Necesidades que garantizarían la estabilidad gubernamental para los próximos años. A los existentes movimientos sociales cobijados por el kirchnerismo se le sumo la construcción de movimientos propios, amparados bajo la estructura del estado, como fuente generadora de base social.

La lucha por las necesidades básicas insatisfechas, sumado a la falta de tácticas y estrategias concretas, para darle respuestas viables e independientes, por parte de las organizaciones populares, arrinconó el accionar de nuestras organizaciones, que poco a poco destinamos nuestros esfuerzos a militar por las dadivas que ofrecía un sistema en crisis. La falta de construcción política sólida fue el talón de Aquiles de cientos de organizaciones que hoy se encuentran disminuidas en su capacidad de movilización y convocatoria producto de un mejoramiento económico que apaciguó las aguas.

Pero como decimos siempre no son buenos tiempos cuando se lucha por lo imprescindible, ya que carentes de conciencia política una vez solucionado lo inmediato lo de fondo queda en segundo plano, o en el peor de los casos fuera de las necesidades y deseo de las masas. La falta del trabajo político en torno a objetivos a largo aliento, forjados en una moral revolucionaria que motive el accionar militante de nuestros hermanos de clase hoy se ve claramente, y es desde allí que se erige la figura del kirchnerismo como lo “progresista”, “la solución” y hasta “lo revolucionario”. Sin embargo este gobierno es lo mejor que pudo darse la burguesía después del cachetazo que el pueblo le dio en las puebladas de los 90´, el 19 y 20 de diciembre y en las movilizaciones posteriores que sacaron por la ventana al ex presidente Duhalde. Pero no supimos capitalizar esa acumulación en post de nuestros intereses, perdiendo la iniciativa y en una posición de clara debilidad de la burguesía otros sectores tomaron la posta construyendo una nueva subjetividad. Y si de batalla ideológica hablamos, nos debemos un análisis dialéctico de la misma evitando caer en aislamientos que separen la condición local con la del resto de los pueblos del mundo. Pese a los años sostenidos de lucha en los países europeos, por citar un ejemplo, la falta de organización, de una vanguardia, de una estrategia clara anticapitalista y revolucionaria queda a la vista, cuando los “indignados” de Europa o EEUU piden por un control de las actividades financieras y no por el fin de la explotación del hombre por el hombre. Por la regulación de los banqueros, un capitalismo con rostro humano, un que se vayan todos, pero no una sociedad sin clases, el control por parte de los trabajadores de los medios de producción y cambio[2].

En este marco, la falta de táctica y estrategia queda a la vista por parte de las organizaciones del campo popular. Situación que no solo genera la capacidad reducida de movilización de las mismas, sino la dispersión, entendida como no coordinación de acciones conjuntas, como así también el aislamiento de las diferentes organizaciones con el conjunto del pueblo. La necesidad del trabajo en unidad, de la planificación en las políticas de acumulación a corto, mediano y largo plazo, junto con la capacidad de inserción en las diferentes realidades de nuestro pueblo son las tareas del hoy para forjar el mañana que soñamos.

viernes, 25 de marzo de 2011

posicion a la elecciones


Nuestra posición acerca de las elecciones.

En los últimos meses se abrió un debate en el conjunto de las organizaciones políticas acerca de que posición tomar frente a los comicios. La reforma política cambio el escenario y el armado del Frente de Izquierda de los trabajadores dividió opiniones.

 

Táctica y estrategia son fundamentales en toda organización revolucionaria para poder convivir con la coyuntura y con los proyectos a largo plazo.

Creemos que no debemos confundir lo necesario con lo urgente, ni lo inmediato con los planes a largo plazo, cada uno tiene su impronta y es necesario analizar de conjunto lo táctico y lo estratégico, pero nunca confundirlos ni mezclarlos. Veamos:

En el marco de las organizaciones de izquierda se abrió un profundo debate sobre el qué hacer en estas elecciones. Algunas organizaciones se llamaron a silencio, otras al no voto y algunas se encolumnaron detrás del armado de Partido Obrero – P.O., Partido de los trabajadores Socialistas –PTS e Izquierda Socialista. En este caso, más allá de los matices, el argumento de apoyo rondaba en torno a una defensa de las expresiones de izquierda, atravesadas por la reforma electoral que proscribe a las minorías. Este apoyo incluso se fundamenta más allá de las diferencias programáticas y acciones en sí mismas y, en algunos casos,  se ajusta a la lectura de la recomposición del Kirchnerismo y del sistema electoral en su conjunto, y a una lectura de reflujo en el campo popular tanto a nivel objetivo como subjetivo, de diciembre del 2001 a la fecha.

Para partir del análisis de las elecciones nos resulta importante marcar fuertemente el carácter burgués del Estado Argentino. Es decir, el Estado como instrumento de dominación de la burguesía sobre el conjunto del pueblo. Desde esta posición sostenemos que el Estado tiene una estructura que se renueva cada 4 años, en función de la coyuntura marcada por la correlación de fuerzas de la irreconciliable contradicción de clases. Es decir, que las características de gobierno, que la clase dominante se da en defensa de la administración de SU Estado, será la mejor respuesta que podrán dar para salvar sus intereses. Por esto que no todos los gobiernos son iguales, ni responden exactamente a los mismos intereses. De todos modos, aunque quizá resulte redundante, nos parece arrancar el análisis desde este postulado pese a que el mismos esta extensamente desarrollado en nuestra nota ¿es posible llegar al socialismo por medio de la reforma?, publicado en el presente numero.

Ahora bien, metiéndonos lentamente en la discusión sobre la participación o apoyo, en la actual coyuntura en las elecciones, sostenemos que toda elección, dentro del marco de los gobiernos burgueses, estará atada a procesos coyunturales y solo fue y será analizada como un fin estratégico, en el marco de un gran auge de masas. Es decir, en un escenario de un amplio reconocimiento y participación del campo popular en las organizaciones revolucionarias. Esto dará, como consecuencia, que decidamos participar activamente en búsqueda de hacer publico este reconocimiento y posición política, para que la participación en los comicios sea un facilitador táctico, que se ajuste a la estrategia en el marco del proceso revolucionario en marcha. En cualquier otro caso, como bien explica Lenin, la participación, en caso de ser juzgada necesaria, será ligada a la experiencia de las masas o para ir probando fuerzas, pero nunca depositando expectativas o haciendo alianzas espurias que solo benefician al estado burgués legitimándolo y, lo mas grave, es que confunden a la clase y alimentan expectativas de cambio por vías que sabemos que no ocurrirán.

Es importante para nosotros entender, aunque suene reiterativo, que las elecciones pasan y los problemas de los trabajadores quedan, que la necesidad de cambio revolucionario nunca va a estar atada a una elección burguesa, sino, más bien, todo lo contrario.

Si vemos que efectivamente hay alianzas tácticas y alianzas estratégicas, es factible entender la necesidad de una alianza táctica en un sindicato, en un territorio o en la universidad, por ejemplo y, eso es valido si no se confunde el fin con los medios. Apelamos a construir a largo plazo, siempre lejos de la coyuntura en el entendido marxista de que la realidad es dialéctica, se motoriza por sus contradicciones y que la teoría revolucionaria es una herramienta que no esta innata en la clase sino que es preciso construirla al calor de la lucha, la organización y la conciencia.

Creemos que la reforma política vigente encamina a los comicios hacia el bipartidismo, eliminando las minorías. Creemos también que es continuidad de las reformas implementadas en el año 94, pero también creemos que la participación en las elecciones, como la confianza de que por medio del voto las cosas cambien, es algo bastante débil desde 1983 a la fecha. Ejemplo de esto es la gran abstención electoral a nivel nacional como en el resto de los distritos en las distintas elecciones.

Las organizaciones del campo popular debemos partir de una profunda autocrítica para analizar el contexto actual. No podemos depositar la responsabilidad de la actual situación objetiva y subjetiva de la clase en los partidos burgueses, ni en sus representantes, sino en qué hemos hecho como clase para revertir esta correlación de fuerzas aun favorable a nuestros enemigos. En este escenario sostenemos que lo imprescindible es generar una política de masas, insertarnos en ellas, dar el debate sobre la necesidad de la participación activa en la defensa de los intereses inmediatos, que poquito a poco ira dando el espacio para la discusión sobre la necesidad de la transformación revolucionaria de nuestra sociedad, sobre la necesidad de organizarnos, la importancia de formarnos en la teoría revolucionaria para entender y encontrar salidas a este régimen de explotación.

Las jornadas del 19 y 20 de diciembre fueron arranques espontáneos, carentes de organización real por parte de los sectores populares, a la cola del sector más titubeante de nuestra sociedad: la pequeño burguesía. El saqueo era evidente, el hambre y el desempleo eran moneda corriente y le costo un par de años al establishment local e internacional reestablecer el sistema de dominación. Vamos por 8 años de kirchnerismo, y seguramente por 4 años más, y no podemos negar que la clase esta contenta porque tiene trabajo, mientras que los punteros están preocupados porque la olla en los barrios ya no junta tanta gente, pero el problema para la patronal y sus representantes esta a la vuelta de la esquina. Hoy es necesario contener de alguna manera esta masa joven de más de 4millones de trabajadores que se han sumado al sistema productivo. Hoy es necesario encajonar las luchas y preocupaciones de los trabajadores que ya no pelean por ingresar al sistema de explotación, sino que se organizan para afiliarse, para conseguir mejores convenios, para legalizar su ilegal situación laboral, para participar de alguna manera en las jugosas ganancias que sus patrones ostentan día a día. Esto no quiere decir, como anuncia grandilocuentemente el P.O., entre otras fuerzas, que cambio el escenario de la clase obrera, que estamos en un pleno auge de masas. ¡No!, esto significa que han cambiado los ejes de las luchas, pero que aun la inmadurez política y organizativa de nuestra clase es grande y funcional a nuestro enemigo. Esto significa que el terreno en el seno de las organizaciones de masas es muy fértil, pero entendiendo que aun hoy se lucha por lo imprescindible. Es por esto que la clase esta huérfana de organización revolucionaria. Pero en el proceso dialéctico que se esta dando lentamente irá formando sus mejores hombres, sus compañeros naturales de cada espacio, esos compañeros que, como decía Santucho, serán los mejores entre los buenos que lucharan por la segunda y definitiva independencia.

No podemos analizar la realidad como una cuestión lineal, pero tampoco como una imagen estanca quedándonos solamente con el presente. No podemos abrazar nuestras motivaciones estratégicas detrás del mal menor. Lo que aquí esta en cuestión no es la identidad de izquierda, lo que aquí estamos discutiendo es qué es el FIT para la clase, qué significa como proyecto político para nuestros intereses. El apoyo o no a este rejunte no es el apoyo o no a un polo de referencia que confronte contra la burguesía, es el apoyo o no a la izquierda orgánica de la argentina que ha hecho de las elecciones un objetivo estratégico de su línea política a lo largo de los años. Es la defensa de la supervivencia electoral de un conjunto de fuerzas que ni bien se comenzó a discutir sobre la reforma política vieron truncado su eje de trabajo y la necesidad de aliarse entre los que suman más para sostener su supervivencia. El apoyo al FIT creemos que es el apoyo a una construcción política que trunca las aspiraciones de los trabajadores, como lo hizo históricamente el morenismo en la Argentina, que engaña las masas, que genera falsas expectativas. El apoyo al FIT no es más que seguir detrás de la cola de organizaciones que se caracterizan por su sectarismo, por su ultra izquierdismo a la hora de trabajar en los frentes de masas y que no dan muestras reales de tener una política estratégica por la toma del poder y la Revolución Socialista.

Sin embargo las elecciones pasarán, el FIT dejará de existir pasadas las 18hs de los últimos comicios de octubre, y nosotros, como miembros activos de la clase, seguiremos trabajando por un futuro más humano.

A lo largo de los últimos años nos hemos peleado con compañeros del campo popular por contradicciones secundarias, creemos que el apoyo o no al FIT es una de estas y que estamos por la unidad en contra de las divisiones funcionales a nuestro enemigo de clase.

Lejos estamos de dar lecciones de cómo llevar adelante una revolución, solo exponemos nuestros argumentos, no nos ponemos en jueces ni en verdugos de compañeros y, si en lo estratégico seguimos teniendo coincidencias aun con aquellas organizaciones que hoy vieron en las elecciones un espacio de acumulación, entonces creemos necesario seguir trabajando con acuerdos de unidad.

informe nacional


Campaña electoral: Cuando a la política se la vacía de contenido.

 

Hace tiempo que venimos recibiendo abundante propaganda sobre el auge de la política, la discusión y la militancia. Sin embargo en el contexto de los actuales comicios la realidad supera la ficción y es la política la que esta en desprestigio.

 

Asistimos a una campaña sin política, donde lo que reina es la propaganda, el marketing y las chicanas. Consignas vacías de contenido propias de propagandas de consumo llenan y llenan los espacios publicitarios. Gobernar bien, sos bienvenido, con vos, se puede, confío en vos y tantos otros enunciados que son armados por los arquitectos del marketing que trabajan para tratar de dar forma a un postulante.

Lejos quedaron los políticos que, mas allá de su ingrata trayectoria, construyeron la misma en la militancia política. Lo que hoy reina son personajes sacados de la galera, actores que tengan un mínimo de ascendencia en la sociedad para mostrarlos como caras de “lo nuevo”, “lo honesto”, “lo eficiente” o “el recambio”. Allí están a la pesca los partidos burgueses y sus representados para legitimar y condimentar un nuevo sapo que se le quiere hacer tragar al pueblo trabajador en estos nuevos comicios.

Solo de esta manera se pueden entender las limitaciones, la debilidad desde donde tratan de mostrarse fuertes y solventes las distintas propuestas. Cómo Carrio puede tener el eco en los medios que tiene con la bajísima intención de voto, sino fuese por su inquebrantable ligazón con el grupo Clarín. Cómo Macri, pese a estar procesado por actividades ilegales, haber demostrado tener una nula intención de desarrollo de los servicios públicos con sub. ejecución del presupuesto en salud, vivienda y educación, se muestra como la nueva cara de la eficiencia política. El armado de alianzas espurias como la del radicalismo con el narcotraficante de De Narváez, o las limitaciones del propio Pino en la conformación de un frente progresista que logre arrancar alguna simpatía en el electorado.

La oposición mantiene una terrible debilidad que se busca esconder con argumentos poco convincentes, pero que son potenciados por las propias debilidades del kirchnerismo que empieza a dar algunas ventajas importantes.

El caso de las elecciones porteñas es un buen ejemplo. Debemos contextualizar este análisis teniendo en cuenta en primera instancia el alto porcentaje de electores que no participaron en la votación, que votaron en blanco, impugnaron o cedieron su voto “bronca” a una fuerza marginal.

El autismo kirchnerista apostó sus cañones al PRO y la semana siguiente el conjunto de medios de comunicación afines salieron a hablar sobre la actitud conservadora de los votantes porteños, utilizando la carta de Fito Páez, supuesto vecino de la ciudad, como bastión de su discurso. Situación que muestra su debilidad en el armado y organización de su construcción política en la Ciudad. Utilizar a un músico como Páez como vanguardia intelectual de su discurso es tratar de pinchar en la coyuntura con un cuchillo de palo eludiendo autocríticas a sus propias limitaciones. La realidad demostró que en las internas kirchneristas primaron las mezquindades del conjunto de las organizaciones que militan el frente. Quedó claro, también, que es La Campora quien maneja la batuta en la interna, y que sus “representantes” universitarios en los barrios carecen de inserción real, de trabajo serio y de reconocimiento político en las comunas. Consecuentemente esto llevó a una inevitable derrota. Misma suerte corrió el armado de los postulantes al ejecutivo de la Capital Federal, no fue su labor en la ciudad, su inserción en las comunas, su trabajo constituido en el tiempo lo que determino sus postulaciones, su maduración para encabezar las listas, sino el sondeo de las encuestadoras que definieron que la formula Filmus-Tomada sumaba más votos que con Bodou. Esto a la población, que aun cree en el voto, le pesa y le pesó.

La verticalidad con las que se toman decisiones en el kirchnerismo muestra que tán reducido es el núcleo de mando. Pero lo peor es que deja en evidencia la falta de pensamiento crítico, el culto a la personalidad y el juego a los sectores más conservadores que pertenecen al frente kirchnerista en el seno de las organizaciones que se reivindican progresistas o hasta revolucionarias. Son estas organizaciones las que le están haciendo el caldo gordo a la burguesía. Son estas organizaciones las que con su obsecuencia y limitaciones políticas favorecen la concentración de capital, la contaminación del país, los feudos en las distintas provincias, el pago de la deuda externa, el trabajo esclavo/precarizado, etc.

Hoy es difícil definir quienes son los representantes de este autodenominado gobierno “nacional y popular”, ya que ninguno pasa el archivo, todos tienen sus manos manchadas por la corrupción, la represión y la entrega a los grandes capitales. Como decíamos en el número anterior todos tienen un pasado poco nacional, poco popular, y en algunos casos hasta poco peronista. Misma suerte corre el compañero de formula de Cristina, Amado Bodou, conocido por su militancia liberal en la UceDE con los Alzogaray, su riguroso pago a las bancas internacionales, como actual ministro de economía, junto con los suculentos subsidios a las multinacionales que operan en el país con la plata de los jubilados, y su intachable relación con el establishment financiero internacional. Sin embargo seguimos padeciendo la mentira de que si no apoyamos este gobierno reforzamos la posición de lo viejo, lo liberal, lo empresario. Nada de eso es verdad.

Por último, no podemos negar la evidente vocación de poder que tiene Cristina Fernández, como la que tenia Néstor Kirchner, pero esta vocación no es sinónimo de saber construir poder, y es aquí donde esta, al menos hoy, su talón de Aquiles.

Lamentablemente debemos reconocer que desde el campo popular se opera, en líneas generales o al menos desde lo visible, del mismo modo que construye la burguesía. No se trabaja en función de una lógica de acumulación de fuerzas, de representar los intereses reales de la clase trabajadora siendo parte de esta y, consecuentemente, reconocido por las masas formando parte de una alternativa real de construcción opuesta a nuestros enemigos de clase. De esta manera se favorece y refuerza la lógica de contenido de nuestro enemigo por la ausencia real de nuestros compañeros en el seno de las organizaciones de masas.
Por esto que consideramos que las elecciones porteñas fueron un claro ejemplo de la apelación conservadora del electorado que prefirió optar por lo conocido a la rosca interminable de los personajes que están lejos de representar sus necesidades.