
La masacre por parte de la administración burguesa de
Alan García en el norte del Perú, durante el mes de junio, es una de las tantas
expresiones de contradicción de intereses entre el pueblo en su conjunto y la
burguesía. Minorías explotadoras que intenta sellar a sangre y fuego el camino
de explotación capitalista en función a un beneficio personal y en nombre del
mal llamado desarrollo. Entendemos que la lucha librada por los pueblos
indígenas amazónicos son una de las tantos espacios donde habrá que librar una
batalla constante y firme contra el imperialismo, y que la cuestión indigenista
en particular y del campesino en general, no puede ser abordado como algo
estanco o independiente del resto de las expresiones de opresión por parte de la
burguesía al pueblo todo.
Desde el P.R.I.S., mediante esta herramienta de
difusión que hemos llamado Sendas Guevarístas, saludamos la heroica lucha
librada por los pueblos del Bagua y rendimos nuestra solidaridad difundiendo
este conflicto.
Breve reseña histórica:Perú es una
nación que deviene del choque violento del mal llamado encuentro de dos mundos
posterior al arribo de Colon allá por el año 1492 en el caribe de nuestra
mayúscula America. Previo a la conquista del continente indo americano por parte
del imperio español, portugués e ingles, se desarrollaban en la región un sin
numero de comunidades, organizados en sistemas de propiedad colectiva (comunismo
primitivo), que sembraban, cazaban, se reproducción, innovaban, guerreaban, etc.
con enormes capacidades y eficiencia. El modelo productivo del que participaban,
entre otros, los más 70 millones de aborígenes asesinados por la conquista
europea, lograba un equilibrio entre la satisfacción de las necesidades de los
pueblos, con la protección y conservación de la naturaleza, de la cual se sabían
parte inseparable. Las riquezas obtenidas en estas tierras, oro y plata
principalmente, formaron parte del capital que la burguesía europea necesito
para la posterior revolución industrial sucedida cerca de 200 años después.
Conocida es la frase del escritor uruguayo Eduardo Galeano cuando en su libro
Las Venas Abiertas de America Latina grafica que con la cantidad de plata
extraída del cerro rico de Potosí, Bolivia, se podría construir un puente de
plata que cruce el atlántico uniendo America con Europa. Las necesidades
parasitarias de las minorías europeas que se apoderaron de los territorios
sudamericanos, que sedientos del metal destruyeron todo lo que vieron a su paso,
no dudaron un segundo en liquidar hasta el ultimo indígena que pudieron, ya sea
en el campo de batalla, en las caserías o en las minas y cultivos en condiciones
insalubres. Pasados los años y ante la necesidad de mano de obra, fueron los
hermanos africanos los que cazados en sus lugares de origen, fueron hacinados en
viajes eternos y vendidos como esclavos en estas tierras. Fue tal el crecimiento
de esta practica que en zonas como Haití, Brasil, Cuba, Jamaica, etc. que la
población negra conformo la inmensa mayoría de la población. Con la destrucción
total de la organización originaria, se implantaron nuevas relaciones de
producción que combinaban aspectos de tipo feudal con el incipiente modo
capitalista y el régimen de esclavitud como relación entre explotados y
explotadores. Esto trajo un sin numero de complicaciones, que no vienen al caso
en este articulo, pero si cabe mencionar que fue el principio de una larga lucha
de resistencia de los pueblos originarios y esclavos contra el sistema
capitalista que buscaba implantarse hace ya 500 años atrás. Allí encontramos las
rebeliones de Tupac Amaru, la independencia de Haití en manos de los esclavos
africanos, las revueltas campesinas de Brasil, etc.
Los recursos naturales,
ayer y hoy.Los recursos naturales de la región siempre fueron
muy codiciados por la burguesía internacional, independientemente si nos
referimos al periodo de la conquista o luego de la formación de las republicas.
Antes fueron las carnes y cereales en Argentina, el cobre en Chile, el oro,
caucho y algodón en Brasil, la plata en Bolivia, el arroz, guano y salitre en el
Perú, el azúcar en centro America, etc. mientras que hoy se trata principalmente
de los monocultivos (soja y árboles), petróleo, agua y yacimientos mineros que
son parte de los principales recursos que las garras imperiales y burguesías
nativas, asociadas a las primeras, intentan explotar. Esta situación viene
trayendo en toda la región puntos de choque entre intereses contrapuestos desde
lo económico y lo cultural. Los capitales foráneos buscan la ganancia dejando en
el camino un tendal de consecuencias negativas que son ajenos a sus intereses.
Sequía, muerte, contaminación, desocupación, enfermedades, deuda publica, son
algunas de las consecuencias que se viven en nombre del “progreso”.
El
Amazonas forma parte de un lugar estratégico, tanto para la vida de la
humanidad, producto de su gran biodiversidad, como para la burguesía
imperialista por su riqueza material en función de sus intereses, solo medible
en valor monetario. De conocimiento público son los yacimientos de petróleo y
gas que han sido encontrados en las últimas décadas en la región, que
favorecieron a países como Venezuela, Bolivia, Ecuador y Colombia primero y
Brasil mas tarde. También de conocimiento publico son algunos de los conflictos
en relación al tema, como es el del país hermano boliviano con la región
separatista de la medialuna del oriente (frontera con Brasil y Paraguay), que
impulsado por los intereses de las transnacionales gasíferas y los
terratenientes sojeros presionan para la independencia de esta rica región sobre
el resto del país. Frente a las inmensas ganancias que se obtenían, estas zonas
formaron parte de un lugar estratégico para el mapa mundial de reservas
energéticas, lo que llevo a que grande multinacionales europeas, chinas y
japonesas, junto con las rusas y norteamericanas a que se disputen la presa en
detrimento del pueblo. Este abrumador panorama de saqueo, contaminación y muerte
en relación a los hidrocarburos se termina de agudizar con el monocultivo en
crecimiento que presiona sobre los aun extensos territorios de la selva
amazónica, y los pequeños productores campesinos y pueblos
originarios.
Petróleo,
horizonte negro del PerúEn el marco de este saqueo se encuentra el
Perú, país que en desgracia para muchos y gracia para pocos ha encontrado
grandes yacimientos de petróleo en las zonas costeras y amazónicas. Luego del
infame periodo del genocida de Alberto Fujimori como presidente de la nación, y
de su sucesor Toledo, devino la segunda presidencia del líder del APRA (Alianza
Popular Revolucionaria Americana) Alna García, que nada tiene de revolucionario
y mucho de burgués. Este nefasto personaje tiene como principal antecedente
represor los sucesos ocurridos en el año 1986 cuando, también ejerciendo la
presidencia de su país otorgo impunidad a los autores de 261 muertes en la
represión al motín realizado por los presos políticos pertenecientes a Sendero
Luminoso en las cárceles, que demandaban mejores condiciones de reclusión. No
conforme con tal terrible episodio, el vicealmirante Luis Giampietri Rojas, jefe
de uno de los operativos, es el actual vicepresidente del segundo gobierno de
Alan García. Pero también Alan es conocido por sus agachadas al imperio yankee
favoreciendo el Tratado de Libre Comercio (TLC) que permite, entre otras tantas
cosas, que empresas transnacionales ocupen tierras pertenecientes a los pueblos
originarios del Perú.
TLC, vender el alma al diablo En
mayo de 2004, comenzó a negociarse el TLC con Estados Unidos, tratado que
elimina obstáculos al intercambio comercial, y además facilita el acceso a
bienes, servicios y flujos de inversiones, a su vez incluye un paquete de
modificaciones legislativas. Pretender que Perú intercambie comercialmente, en
igualdad de condiciones y beneficios, en nombre del progreso con la primera
potencia mundial es algo así como querer venderle hielo a los esquimales. Pero
finalmente, el TLC fue suscrito en diciembre del 2005 en Washington, siendo
presidentes Alan García y George W. Bush. La firma del tratado generó grandes
movilizaciones ese año a lo largo y ancho del Perú. En junio de 2006 fue
ratificado por Perú, y en diciembre de 2007 por los Estados Unidos. El 1º de
febrero de 2009 entró en vigencia.
El TLC y la cuestión de la
tierra:
Sabido es que la tierra constituye el bien fundamental
de todo campesino, y el objeto de vida de los pueblos originarios, entendiendo a
Naturaleza como la madre de todas cosas. Con la realización de este tratado son
63 millones de hectáreas las destinadas a parcelar en grandes propiedades de
“5.000, 10.000 ó 20.000 hectáreas, pues en menos terreno no hay inversión formal
de largo plazo y alta tecnología” diría el presidente García. Sin embrago, "La
amazonía peruana constituye todavía hoy un área marginal, lejana, incomunicada,
carente de infraestructura. Un espacio donde el Estado parece ausente, aunque no
lo está al momento de promover proyectos extractivistas -en manos privadas- y
disponer fuerzas de seguridad para garantizar su viabilidad" dijo en una
entrevista Vladimir Pinto abogado del Programa de Defensa de Derechos Indígenas
. Continuo diciendo que “En los últimos años kichwas y achuar (pueblos
indígenas) libraron fuertes luchas por la remediación de los impactos
socio-ambientales derivados de los derrames de crudo y aguas de formación y
soportando represiones obtuvieron algunas mejoras,(…) enroladas en la Asociación
Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana (Aidesep) luchan para poner freno
a la privatización de los territorios y al avance de proyectos extractivas,
cuando el 75% del amazonas peruano está concesionado a la actividad
hidrocarburíferas” continuo Pinto.
Masacre del Bagua
El junio del corriente año se vivió una serie de
episodios sangrientos cuando el gobierno ordeno la represión en manos del
ejército, en la zona de Bagua al norte de Perú. Habían sido cortada la carretera
durante unos 10 días por unos 2 mil 500 indígenas, como parte de una serie de
protestas de unas 65 etnias amazónicas organizadas en la AIDESEP (Asociación
Interétnica de Desarrollo de la Selva Peruana). Pero esta situación no es un
hecho aislado en la larga lucha de los pueblos originarios amazónicos del Perú,
que luego de la activación del TLC en el 2005 vieron agudizada su situación
presente y futura.
A continuación haremos una pequeña reseña histórica sobre
los sucesos que llevaron a la tragedia del 5 de junio del 2009 :
2005 y 2006: gestión del TLC entre Perú y
Estados Unidos
Año 2006, el campamento
de producción de la petrolera argentina Pluspetrol estuvo tomado dos semanas por
el Pueblo Achuar y fruto de esa movilización lograron un acta donde la empresa
reconoce en parte su responsabilidad en la contaminación y se compromete a tomar
medidas de reparación, bajo la garantía del Estado peruano.
Noviembre, 2007: Alan García publica artículos
en el diario El Comercio, defendiendo la explotación comercial de la amazonía
peruana y obviando los derechos indígenas.
Diciembre, 2007: García obtiene autorización
del parlamento para legislar por decreto durante 6 meses en función a la
activación del TLC, incluso en temas relacionados a la región amazónica. Bajo
estas circunstancias se sanciono el Decreto Ley 1090 (Ley Forestal y de Fauna
Silvestre), uno de los ejes de la polémica, que deja fuera de protección a 45
millones de hectáreas, es decir al 64 % de los bosques de Perú pudiendo ser
vendidos a capitales privados.
Marzo, 2008:
toma del aeropuerto que tiene Pluspetrol en la comunidad de Andoas, la
empresa junto con el estado nacional adoptaron la política de militarizar la
zona, donde se produjeron torturas a dirigentes indígenas en las instalaciones
empresa por parte de la Policía “Nacional”.
Junio, 2008: García promulga los decretos que
permiten a las transnacionales explotar riquezas del subsuelo
amazónico.
Agosto, 2008: comienzan las
movilizaciones de los pueblos originarios contra los decretos, organizada por la
Aidesep, presidida por Alberto Pizango
Abril,
2009: ante el silencio y la complicidad del Congreso, la Aidesep decide
retomar las movilizaciones
Mayo, 2009:
el gobierno declara “estado de emergencia” en la zona amazónica.
19 de mayo: la Comisión de Constitución del
Parlamento declara el DL 1090 como inconstitucional, producto de la fuerte
presión indígena.
22 de mayo: empieza
a ser hostigado Pizango por “fomentar la rebelión, la sedición y la
conspiración” contra el Estado peruano. Quien días atrás había invocado al
“derecho a la insurrección”
26 de mayo se produce una masiva movilización en
Lima en apoyo a la lucha amazónica.
4 de
junio: la Defensoría Pública argumenta que los decretos presidenciales
son inconstitucionales, por violar los derechos indígenas. El APRA con mayoría
parlamentaria, impide al Congreso debatir la derogación de las leyes. El clima
se tensiona.
5 de junio: en horas de
la madrugada, efectivos de fuerzas armadas atacaron a más de 4.000 indígenas.
Con tres helicópteros, 639 efectivos, armas de guerra y gases paralizantes
causando más de 50 muertos indígenas y se calcula que hay hasta la fecha cerca
de 400 desaparecidos. A esto hay que sumarle los 11 hombres muertos de las
fuerzas represivas del estado burgués. Demostrando la brutalidad con la que
operan estas fuerzas, testigos afirmaron que los militares incineraron cadáveres
y los arrojaron al río para ocultar la masacre, a la vez que tomaron prisioneros
heridos en los hospitales.
La zona quedo militarizada y los indígenas no
pueden recoger los restos de sus compañeros muertos en los cerros aledaños,
tratados como subproductos de la sociedad peruana por el propio Alan García, que
si se encargo de recibir los cuerpos de los 11 policías muertos en Lima para
despedirlos con honores.
Por otro lado, para completar el panorama de esta
realidad, Alberto Pizango obtuvo asilo en Nicaragua junto con dos de sus colegas
como resultado de la violencia y en calidad de perseguidos políticos. El número
de indígenas que enfrentan cargos supera los 120. De los presos no hay registros
exactos.
Si bien sabemos como los gobiernos burgueses manejan las
estadísticas a su conveniencia, producto del rechazo generalizado en el Perú a
la masacre, la popularidad del presidente cayó del 60% a menos del 25%. Además
fue necesaria la creación de una comisión especial que investigue lo ocurrido
con plazo hasta el 9 de diciembre para presentar sus conclusiones. Comisión a en
la cual no depositamos confianza alguna, pero que son expresiones de la
debilidad de la administración de Alan tras la obscena medida represiva contra
el pueblo peruano.
Últimos datosEn la actualidad los
pueblos amazónicos vienen perdiendo todos sus derechos. Con el avance de la
explotación capitalista y sus consecuencias (guerras, desertificación,
contaminación, enfermedades, división de clases, hambre, invasión cultural,
etc.) ya son 150 mil los campesinos desplazados de sus tierras a la pobreza
absoluta en las grandes ciudades, siendo el Perú el segundo país sudamericano
con mayor cantidad de personas en esta situación. Sabemos que el gobierno
burgués de Alan García no hará nada por evitar esta situación y que su
administración es fiel a los intereses que lo pusieron en la presidencia. En las
ultimas semanas se registraron exploraciones de las firmas Iamgold Perú S.A que
opera en la extracción de oro en los 3 continentes teniendo ganancias por 460
millones dólares, y de la petrolera anglo-francés Perenco, entre otras. El
Gobierno tiene la obligación legal de cumplir con la jurisprudencia de la Corte
Interamericana con relación a las comunidades indígenas, al derecho a consulta y
al derecho de propiedad sobre los Territorios Comunitarios de Origen (TCO)
indígenas. Pero sabemos muy bien, debido a los antecedentes históricos y
realidad actual, que las reglas burguesas son para que las cumplan los pueblos y
no la burguesía.
Entendemos que la lucha de estos pueblos del Perú no es
ajena a los que se encuentran en Brasil, Colombia, Ecuador, Guayanas, Surinam y
Venezuela, es decir el resto de los campesinos de Indoamerica. Todos estos, al
igual que el pueblo en su conjunto, se ven explotados y asesinados por las
garras del imperialismo.
Como diría el revolucionario peruano José Carlos
Mariategui desde puntos de vista socialistas no nos detenemos a analizar el
problema del indio desde lo humanitario, sino desde el problema de la tierra,
una reivindicación fundamentalmente económica. Pero para tal solución, como la
del campesinado todo, no nos conformamos con la solución individualista del
fraccionamiento de la tierra en pequeñas propiedades, que no es ni
revolucionaria, ni bolchevique, ni socialista; sino que es ortodoxa, capitalista
y burguesa. Para el problema de la tierra soluciones comunales, el socialismo en
la agricultura y en la vida campesina.
Desde los bosques anegados del corazón
indo americano, el pueblo se levanta, el pueblo sigue luchando contra el saqueo
de los recursos naturales, contra el saqueo a la vida, contra el futuro negro y
sombrío de la burguesía imperialista y sus obsecuentes administradores públicos.
Minoría privilegiada que ha parasitado en nuestra America durante los últimos
500 años, pero que el pueblo mestizo y valiente que la compone sigue manteniendo
el puño alto, fuerte y firme por un futuro más humano.