CONFLICTOS OBREROS EN EL CENTRO-NORTE DE
MISIONES
Durante el verano del presente año, en
especial durante el mes de febrero, estalló en el centro de Misiones –con
particular intensidad en el municipio de Montecarlo-un conflicto entre los
tareferos (cosechadores de yerba mate), el gobierno provincial y otros actores:
contratistas, dueños de las chacras (“productores”), la Cooperativa
Agrícola que los agrupa y a quien venden lo cultivado en sus
campos, el gremio UATRE, la
Cooperativa de Electricidad Montecarlo Limitada (CEML). Cabe
aclarar que se trata de una provincia con elevada densidad de población (1000000
de hab. en 29800
km ) y un alto porcentaje de ruralidad en comparación al
promedio nacional. El municipio Montecarlo cuenta con unos 35000 hab., el 90% de
los cuales viven en una franja de unos 10 km que bordea la zona ribereña del Paraná
hasta ambos lados de la traza de la ruta 12. En el departamento del mismo nombre
también se hallan los municipios de Piray (al N) y Caraguatay (al S), con unos
5000 hab. cada uno.
En el caso específico de Puerto Piray, se
trata de un sitio en el que se aprecian características casi de tipo feudal en
las relaciones sociales y políticas (una empresa, Celulosa, que domina la
economía y a partir de esa hegemonía la política, las actividades culturales y
deportivas, y sin la cual –para bien o para mal- sería impensable la
subsistencia del pueblo). Esta empresa, favorecida con u$s 1500 millones por la
dictadura –deuda estatizada por Cavallo en 1982, la más alta adquirida por una
empresa en monto individual durante aquellos años-, cíclicamente entra en
períodos de crisis que resuelve mediante quiebras y constitución de nuevos
grupos accionarios (aprox. cada 7
a 10 años), suspendiendo y/o echando a su personal. Una de
estas crisis es la que está teniendo desde mediados del 2008 y aún no fue
resuelta. Los obreros soportan suspensiones y vacaciones forzadas, cobrando
menos del 30% de su salario a pesar de que ya en el verano se había reactivado
la producción. La empresa informó que con esas ventas regularizaría la
situación, y cuando eso no ocurrió, indicó que primero debía levantar otras
deudas. Esto llevó a que algunos obreros (un porcentaje bajo) iniciaran medidas
de fuerza de mayor dureza, ante la pasividad de la conducción gremial, que
jugaba para la empresa convenciendo a todos de que había que “apoyarla en este
momento de dificultades”. Incluso cuatro señoras, esposas de trabajadores con
mucha antigüedad, hicieron una huelga de hambre y fueron visitadas por Adolfo
Pérez Esquivel. A pesar de la escasísima colaboración de la burocracia de
madereros, sí contaron con el apoyo de la conducción local de la CTA Montecarlo y de
ATE Piray, dirigidas con espíritu clasista.
En Montecarlo las principales actividades
económicas son el cultivo e industrialización de la yerba mate, la explotación
forestal e industria de los aserraderos y la ganadería. Los aserraderos, al
estilo de lo ocurrido en Celulosa (productora de pasta base y otros insumos
industriales), aprovecharon la crisis internacional para suspender empleados
(pagándoles el 25% de sus salarios) alegando el parate de las ventas; pero a la
vez, aprovechando la baja en los precios, se aprovisionaron de stock a valores
menores que los habituales, para cuando vuelva a ser rentable vender productos
elaborados. Desde este sector de trabajadores no hubo reclamos organizados. El
gremio, al igual que en Piray, brilló por su ausencia y justificó la actitud del
sector empresarial.
Los que sí salieron a reclamar sobre la
ruta 12 fueron los tareferos de diversas colonias agrícolas y barrios de la
ciudad, debido a los inconvenientes propios del período inter zafra que se
extiende de septiembre a marzo. El eje del reclamo se debió a promesas
incumplidas (aún luego de haber sido oficializadas mediante la firma de
documentos por parte de la vicegobernadora): construcción de un nuevo edificio
para la escuela de Colonia Laharrague-Cuatro Bocas-lo que aliviaría la situación
laboral de muchos tareferos de las zona durante el verano-; subsidio interzafra
promocionado por el ministerio de Trabajo de la Nación ; bolsones de
alimentos. La CTA
Montecarlo , ligada al Mov. Social Misionero (y a
la
Constituyente de la CTA y a Pino Solanas a nivel nacional), se
convirtió en el eje organizativo de las protestas. A pesar de que los reclamos
de tareferos se sucedieron en otras zonas de la provincia (Jardín América,
Oberá, L. N. Alem, etc.), los intereses personalistas y la falta de una
dirección que los organizara no permitió que alcanzaran el vigor ni la
conciencia que se dio en Montecarlo.
La mayor intensidad se dio a partir de la
segunda quincena de febrero, con cortes de ruta diarios de entre 1 y 2 horas y
acampe durante cinco días en la principal rotonda de acceso a la ciudad. Por
supuesto, el canal provincial de televisión no informó una palabra de lo que
sucedía. No hubo represión armada por parte de los gendarmes dispuestos en el
lugar, pero sí se encarceló durante 20 horas al secretario general. de
la CTA local(orden
del juez federal de por medio, con apertura de tres causas penales); y a un
dirigente piquetero que acompañaba a los tareferos se le empezó a armar una
causa judicial referente a la tenencia de sus hijos, con “material probatorio”
de “malas condiciones de vida” aportado por personal de la fuerza.
A pesar de las presiones y de los
intentos de apaciguamiento (de parte de la intendenta local, “opositora”) se
logró que tres ministros viajen a Montecarlo, que se iniciara a partir del
acuerdo logrado la construcción de la escuela 434 (Col. Laharrague/Cuatro
Bocas); se entregaron un par de tandas de bolsones, que a pesar de ser
miserables en cuanto a su contenido fueron aceptados en función de la necesidad
urgente de muchas familias; se logró que todos los blanqueados (aprox. el 30%
del total) y no sólo los afiliados a UATRE cobren el subsidio; se comprometió a
los concejales y a la intendenta a negociar con la CEML el no corte de servicios
de agua y luz (aprox. 500% más caros que en Buenos Aires). Comprendiendo que
la CEML se maneja
con independencia de los gobiernos municipales, se habló con el síndico (quien
debiera defender los intereses de los asociados) a quien se obligó a atender el
reclamo tras una marcha y corte de la avenida principal; se concurrió a sesiones
del Concejo Deliberante; la Coop. Agrícola permitió retiro de mercaderías de
su supermercado.
Pero tal vez el salto en calidad que
provocó el conflicto sea el de la conciencia acerca de la necesidad de
organizarse entre los trabajadores, ya que terminaron de comprobar que no iban a
poder esperar ninguna ayuda real de la UATRE (que sólo se movió para que sus afiliados
cobren el subsidio y recibieran bolsones, no así el resto –la mayoría- de los
tareferos). En ese sentido se avanzó en la creación de un sindicato propio, no
afiliado a la
UATRE y participando de la CTA local (que no tiene nada que ver con la
conducción provincial y nacional de la entidad). Como para estar mejor
preparados para el próximo verano.
Activista territorial
zona Montecarlo, Misiones
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